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Presupuesto 2014: un nuevo ataque a la universidad pública

Escrito por: 
Mauro Espínola

En este año, a partir del Presupuesto de Egresos propuesto por el gobierno federal, serán recortados más de $2 mil 200 millones del presupuesto de las universidades públicas del país. Sin considerar el incremento nulo producto de una inflación estimada en 4.7%, según el Banco de México. Ello significa en el fondo más ataques disfrazados contra la educación pública en el país.

Los reclamos de los rectores, registrados a finales del año anterior, no son ninguna casualidad, en realidad reflejan sus temores frente al descontento creciente dentro de las aulas producto de la precarización de la educación, así como del incremento de los precios de los servicios de forma injustificada que está ahogando a las familias trabajadoras. Según los cálculos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) el presupuesto para éste sector requiere un incremento de 50 mil millones de pesos más que los 103 mil 300 millones aprobados para el año en curso. Es decir según esta institución, que poco tiene que ver con quienes a diario nos enfrentamos a la falta de material para desarrollar nuestras actividades académicas, se requiere cerca de un 50% más del presupuesto asignado.

La campaña propagandística desarrollada por el gobierno federal, para aparentar un incremento en el presupuesto educativo y demostrar los “beneficios de la reforma educativa” no han logrado engañar a nadie. Tan sólo basta comparar el supuesto incremento de 9.5% del presupuesto de las universidades públicas estatales con el riesgo de quiebra de por lo menos cuatro de ellas (Zacatecas, Sinaloa, Yucatán y la Agraria Antonio Narro) según el propio secretario general de la ANUIES, Enrique Fernández Fassnacht. Al que se agrega la situación en la cual se encuentran las instituciones de educación pública por adeudos de jubilaciones y pensiones, sin considerar la inestabilidad y la precarización laboral. Tan sólo en la máxima casa de estudios el 60% de la plata académica la integran profesores de asignatura, es decir tienen contratos por horas-clase. En contra parte, la propia UNAM, eroga cerca de 13 millones de pesos para ex funcionarios como los ex rectores.

El incremento de las tensiones dentro de las instituciones de educación irá en aumento, con ello la hipocresía y el cinismo de quienes miran el volcán debajo de sus pies. Las exigencias de más de 60 rectores para incrementar la inversión en educación en 8% del PIB y 1% en ciencia y tecnología, no son sino una muestra del descaro de quienes hoy miran con temor el incremento de las presiones pero han sido piezas claves en el desmantelamiento paulatino de la educación pública en el país. Desde José Narro, quien hoy se presenta como un burócrata responsable que defiende a la educación pública, hasta Fernández Fassnacht quien tan solo hace unos meses impulsaba en la UAM un reglamento interno de carácter cuasi castrense para limitar los derechos democráticos de los estudiantes.

El paquete de contra-reformas impulsadas por Peña Nieto, frente a las cuales los rectores enmudecieron, supondrá tarde o temprano un incremento en los ataques a la educación pública no solo mediante el recorte al presupuesto, sino también mediante el encarecimiento de los servicios y actividades necesarias para los jóvenes que asistimos a las instituciones públicas de educación superior, en su mayoría provenientes de las familias trabajadoras de este país. Tan solo la reforma energética supondrá un recorte al presupuesto educativo en cerca de un 40%, recursos que directamente PEMEX aportaba al presupuesto federal. Pero a ello se agregaran las modificaciones producto de la reforma hacendaria que significaran un encarecimiento de la vida en el país y que por supuesto repercutirán directamente en los gastos de nuestras familias, y en un ahogo financiero cada vez mayor para quienes deseamos continuar con nuestros estudios. Si ello no fuera suficiente, hay que considerar el incremento de los transportes no solo consecuencia de la privatización del petróleo sino también del incremento de impuestos a las gasolinas que convertirá en un verdadero reto poder asistir diariamente a las aulas. Ataque que no afectara a una sola zona del país, sino que como ya se ha visto en estas primeras semanas del año será una ofensiva generalizada sobre el conjunto del estudiantado del país y que por supuesto afectara a los estudiantes provenientes de las familias más humildes.

La imposición de Peña Nieto, como se preveía ya desde mediados del 2012, ha supuesto una ofensiva sin precedentes sobre los derechos de las familias trabajadoras. Las contrarreformas, que han pasado con casi la complacencia de las organizaciones de izquierda y los sindicatos salvo excepciones, han supuesto un avance sobre las conquistas como no había ocurrido en casi dos décadas. Pero es solo la punta de lanza de la burguesía y la derecha para intentar que seamos los trabajadores y sus hijos quienes paguemos la enorme crisis económica por la que atraviesa el mundo entero. Peña Nieto y compañía no se conformarán con lo que ya han obtenido, sino que trataran de ir más allá para aniquilar nuestros derechos. Desmantelar la educación pública y convertirla en un jugoso negocio es una de sus prioridades, por lo que los jóvenes debemos prepararnos para una batalla histórica para defender la educación para los hijos de los trabajadores. El ahogo presupuestal, los recortes al presupuesto, son avisos importantes del siguiente objetivo de la derecha.

Los ejemplos que el movimiento en su conjunto ha dado, son sin lugar a duda muestras de las posibilidades reales de frenar a la derecha y poner un dique de contención a los ataques. Pero debemos extraer la experiencia de los errores y aciertos para estar en mejores condiciones para desarrollar nuestra batalla. El fortalecimiento de nuestras organizaciones, es en ese sentido un punto crucial pues ello permitirá estar en mejor preparados frente a cada embate. Es necesario reconocer que hasta ahora que si algunas luchas no han logrado sus objetivos, tales como el ejemplo del Movimiento #YoSoy132 el cual no pudo impedir la llegada al poder de peña Nieto y el PRI a consecuencia de la política de AMLO el cual se negó a impulsar acciones a la altura de las circunstancias para derrotar al fraude electoral de 2012, no ha sido producto de desanimo o la falta de arrojo de las masas que hemos dado todo en cada paso sino de una política inadecuada, incapaz de llevar a buen puerto nuestras luchas. Por el contrario el ambiente ha estado ahí, el ánimo y el coraje pero ha faltado mas arrojo de parte de los dirigentes así como una mayor visión de la situación para enfrentarla del mejor modo. Nuestra tarea, por tanto, es seguir construyendo una organización de lucha preparada y entrenada para los próximos embates.

El Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública es una organización de jóvenes estudiantes provenientes de familias trabajadoras, que desde hace 15 años se ha propuesto como tarea forjar esa organización de lucha para la juventud proletaria de nuestro país. Desde entonces, como ahora, hemos llamado a los jóvenes a organizarse con nosotros apoyándonos a difundir nuestras ideas participando en las campañas que cotidianamente realizamos para defender los derechos de la juventud trabajadora. Somos conscientes de que solo de forma organizada podremos estar más preparados para luchar, por ello te invitamos a que nos conozcas y te organices con nosotros para defender lo que nos pertenece.

¡Frenemos los ataques a la educación pública: es hora de organizarnos!

Fecha: 
1° de febrero de 2014
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